Este articulo mío se publicó originalmente en Consejos de mamá.
Tal vez con mucho dinero serías cómo la madrastra de Blancanieves, como Ángela Channing o como Rebeca. ¡uhm!
Parece que modelos como cenicienta, se alzan ante nuestros ojos como los más dignos de imitar.
¿Sólo puedes ser buena si eres pobre? ¿Sólo puedes ser rica si tu padre lo es o si te rescata un príncipe azul?
Así es como las mujeres nos metemos en líos
Las mujeres, con frecuencia nos olvidamos de nosotras mismas. Descuidamos nuestras necesidades,deseos, sueños, por nuestros hijos y familia.
Parece que nos demostramos a nosotras mismas y a los demás nuestro amor a través de la renuncia.
Pero, siendo honestas, ¿verdad que duele?
Cierto resentimiento aparece en uno u otro momento.
Tenemos un fuerte sentido de solidaridad que nos dificulta poner límites y hacer exclusiones.
Actuamos por temor a crear conflictos o empeorar situaciones. Tememos herir los sentimientos de los otros.
Sin embargo, es este modo de actuar el que nos mete en problemas.
¿Estás de acuerdo?
No cuidar de nuestro bienestar a todos los niveles nos debilita y disminuye nuestra capacidad de ayudar a quienes queremos.
Nena, tú vales mucho
Esto no quiere decir que los demás no valgan, ni que seas ni más ni menos que los demás.
Significa que eres única e irrepetible. Tienes una combinación única de talentos.
No tienes por qué agradar a todo el mundo. Pero seguro que puedes dar mucho a muchas personas que necesitan justo lo que tú puedes dar y cómo tú lo puedes dar.
¿Sabes qué es aquello que te hace única? ¿Sabes cómo puedes ayudar a los demás entregando lo mejor de ti, no tu sacrificio?
Tu sacrificio no hace a otro más rico sino que le priva de la riqueza que le puedes dar.
Saber cómo eres y qué quieres, conocer tus puntos débiles, te servirá para dar lo mejor de ti misma.
Cuando todo comienza a cambiar
Todo comienza a cambiar cuando:
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- Te das cuenta de que tienes una enorme capacidad. Has enfrentado con éxito situaciones bien difíciles que has superado y te decides a crear el tipo de vida que deseas para ti misma y para las personas que amas.
- Desoyes el miedo al fracaso, porque el auténtico fracaso sucede cuando ni siquiera te pones en marcha.
- Te enfrentas a los nuevos retos, aunque lo hagas con las piernas temblando.
- Valoras lo que entregas, el beneficio que haces a los demás, en lugar de pensar que es poco.
- Dejas de ocuparte en pensamientos negativos, fatalidades, desavenencias y te focalizas en alcanzar tus objetivos y tus sueños.
- No te detiene la presión social y familiar sino que buscas activamente y te rodeas de personas que te comprenden y te apoyan.
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